# Tierra vacía

Poemas para un libro de fotografías de David Sisso

Ago 2017

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Tierra vacía

Que la palabra no tenga referencia de ningún tipo; que las palabras, convertidas sutilmente en imágenes, tumores de sí, ¡rumores!, no tengan acento ni tilde. Que las palabras sin lugar labren su propio lacre, ladren; que las imágenes ladren, David, aunque no haya perros. Las imágenes muerdan, pero no mueran: por palabras sin capital ni humores –clic, clac: el escopetazo que vos elijas– hemos atracado en este muelle de largas sombras.

despejar la incógnita / del paisaje / matemática del ojo / con un catalejo / pasarla por el cielo / quebradizo del espacio / hacerla bolsa: un punto contenido / en el río que no cesa / ¿volverás un día / a ver los bosques helados? / quiero que sí

Si somos movimiento, ¿cómo diablos hace usted para helarnos?

ese ir abandonando la ropa vieja hasta no vestir más

Nicanor Parra dijo que Homero había dicho que las nubes se alejaban como un rebaño de ovejas y que Vicente Huidobro lo corrigió y dijo que debería haber dicho que las nubes se alejaban balando. Es claro, las nubes están en guerra.

como si el mar tuviera jorobas / y sobre ellas cayera / una extraña condena / de brumas y helicópteros / como si de pronto el mar / se rebelara contra esas fuerzas / y echara a andar sus jorobas / con la prudencia / de quien se sabe perseguido / como si al mar entonces / le cortaran las cuerdas vocales / y para oír sus gritos locos / entráramos en él, en ella / y perdiéramos la batalla / como si por último el mar fuera / del modo menos pensado / otra forma de vida

Ahora te pido que no seas más de este lugar, que abandones, que trepes al auto y partas. Partir es romper en dos, separar la luz de lo que fuimos de la luz de lo que seremos.

ojo de buey hacia dentro, en resistencia una forma de mirar, de mirada, como un circuito propenso al golpe con bocanadas que cada dos por tres zás, ¡hasta luego!, la sombrilla levantó vuelo

la idea de hogar / un hilo de humo / a punto de ahogarse

algo de arreglar –en el sentido de componer: el clima– lo que no se veía, lo que se está viendo, lo que se verá

acá no se nombran países, acá no se enmarca ni se encuadra; acá, territorio del mirar, también se toca, también se prueba y también se oye; acá –en esta choza– murió una leyenda

¿Les pondrán alguna vez cerebro y músculos a los árboles? Árboles que se desentierran y andan. La ciencia tiene sus dobleces, sus conveniencias.

Si a tu derecha es un fantasma que te ronda, mejor salí al galope, rajá de la hondonada con reverencias y la energía de quien alguna vez perdió un tesoro y volvió a encontrarlo. Será mejor que huyas antes de que te vean y te divisen y te encuadren y te delimiten con el redondo-cuadrado, antes de ser objetivo será mejor que abandones la escena, lienzo del más superficial, y pidas perdón por las consumibles sensaciones de un destierro forzado en la terapia del sol.

Cosas bien vistas y mal, pésimamente recordadas.

con fórceps parir una imagen –espejo, copia, descanso, inocencia– y darle un destino,

el tambor lleno y seguir disparando a golpe(s) de rayo hasta que oscurece y entonces,

la idea de hogar / un hilo de humo / a punto de ahogarse

A: Debería manejar otra persona.
B: No somos más que vos y yo.
A: Ya sé.
B: ¿Entonces?
A: Manejo yo.
B: Pero, ¿querés manejar?
A: No.
B: Bueno.
A: ¿Querés que maneje él?
B: Si no puede.
A: Por eso.
B: Dejémoslo acá, se hace tarde.